Querer sin quererte.
Nunca había sentido ni llegado a imaginar que fuese tan real
el hecho de que, si estás rotx por dentro, puede llegar a ser muy difícil estar
en una relación. Sí, eres capaz de querer a la persona. Sí, ella es capaz de
quererte. Sin embargo, dependiendo de en qué sentido y a qué nivel estés rotx,
no te sientes bien ni haces sentir bien a la otra persona y todo es un bucle.
No te entregas al nivel al que deberías o, al menos, al nivel
al que lo harías de estar bien. Obviamente, la otra persona lo nota, lo sufre
y, con suerte, por mucho que duela, se queja. Sí, digo con suerte porque ello implica
que la otra persona expresa interés en ti y en la relación al hacértelo saber. Tú
ya no sabes qué pensar, qué creer ni qué sentir. ¿Te quiere? ¿No te quiere? ¿Es
feliz contigo? ¿No lo es? ¿Eres perfectx a tu manera para ella? ¿Eres una
carga? ¿Mereces ser queridx y que te den una oportunidad a pesar del caos que
eres internamente? ¿Sigues intentándolo? ¿Lo dejas? Miles y miles de preguntas
dan vueltas en tu cabeza. Ya no sabes si eres tú quien gobierna tus
pensamientos o, si, en cambio, son los pensamientos los que te gobiernan a ti.
Lo único que sabes es que estás hechx un lío y que la situación te mata. Te
mata la incertidumbre, te mata saber que estás haciendo daño a la otra persona
y, aun así, eres tú la/el que se plantea dejarlo, quedando, por si fuera poco,
de egoísta, porque la situación te supera. Lo único que puedes hacer,
tristemente, es pensar en ti, en que te odias, en que quizá de lo vacíx que
estás en realidad lo que sientes no es amor de verdad, sino necesidad de que te
cuiden. Estás vacíx, o, al menos, así lo sientes; entonces, ¿qué vas a dar?
¿Qué puedes ofrecer si ni siquiera tienes amor para ti mismx?
Te sientes como una persona inválida, discapacitada, que
necesita que la socorran, que estén pendiente de ella constantemente, que no
puede por sí misma. Dicen que querer es poder, pero tú quieres y no puedes. O
ni siquiera tienes fuerzas para querer.
En ocasiones, en aquellos momentos
en los que, no se sabe de dónde, te viene la sensación, aunque efímera, de que
eres capaz, de que quieres y puedes, te motivas y por un instante crees que
puedes dar. En cambio, esa sensación no dura mucho. De repente, te ves al lado
de la otra persona, quien sí está dispuesta a dar todo de sí y está llena de
energía, al menos comparado contigo y, entonces, chocas con la realidad y caes
de esa pequeña ilusión que te habías creado. Y ese choque con la realidad te
hace caer aún más bajo, te abruma y te impide estar y vivir en el presente,
preguntándote constantemente qué te pasa, qué va tan mal en ti y por qué, como
para que se haya hecho realidad para ti la típica frase o reflexión que se basa
en que no puedes querer sana y realmente a una persona si no lo haces contigo
mismx. Has hablado con gente y has leído a gente que parece estar más o menos
igual que tú o, incluso, peor y, sin embargo, ellxs parecen muy capaces de
querer y entregarse a alguien. ¿Eres un/a insensible? ¿Tan raritx eres como
para no poder querer de verdad estando tú mal? ¿Tan egoísta eres? ¿Tan poco
tienes por dentro? ¿Tan débil eres?
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